Los quilates de tu mirada succionan mis segundos. Mis pasos escapan del largo adiós al final de la tarde. Son las 12 del mediodía, y ya es de noche. Contengo mi reparación y te llamo. No contestes. Tu nombre es una pared con la que me estrello una y otra vez. Y beso las paredes de mis heridas. Me quieres. Me amas. Me lo dices entre oleajes. La bestia arremete contra la fría y sobria conciencia. Estoy turbado en confusión almibarada. Noqueado en espasmos. La arena caliente resbala en tus dedos kilométricos. No estoy. No quiero estar. Podre? Dejame solo a los pies de este sauce mientras te recuerdo una y otra vez. podrás? Deja de llamarme. Podremos?
Podremos?
Stabat mater
Agarras con mano temblorosa la blanca verdad. La ceremonia de la ausencia empezó y concluirá contigo. Los cielos estallan en un océano de interrogantes. No alcanzas a ver la razón del ángel muerto y del infierno latente. Un silencio en el riachuelo deja un beso de piel., es cuando intentas vanamente ver claridad en los limites cóncavos de tu mar. Un crujir salado y solitario. Un frío cortante y distante que petrifica el orden de lo establecido y lo transforma en una pesada losa y amarillenta amargura
Te gustaría parir una vez mas. Solo una. Pero te das cuenta ahora, en aquella laguna que el que te esta pariendo es El a ti. Te esta dando a la vida a través de las heridas del amor, aquellas en las que segundo a segundo la vida se torna en muerte
No te preguntes el sentido. En la aceptacion del dolor . En la asuncion del dolor en la lágrima esta la salvación del ser humano
Un coro de ancianos que cantan en el horizonte te calman. El pañuelo de lirios negros y un estuche de recuerdos son tu único soporte
Escaleras de cuentos. El ultimo escalón esta roto? La vida ovípara vive para la esperanza
